El desarrollo moral
es un aspecto clave desde el punto de vista educativo porque genera personas
competentes capaces de distinguir lo que está bien y lo que está mal. Para
ello, debemos tener en cuenta el papel que juegan los distintos contextos de
socialización como son: la familia, los docentes y los iguales. Cabe destacar
que, hoy en día, los centros educativos juegan un papel relevante en la
transmisión de los valores a los discentes, fomentando así un adecuado
desarrollo moral que contribuirá a su desarrollo integral (Hernández-Mendo y Planchuela,
2013).
Antes de empezar con
las aportaciones de Kohlberg sobre el estudio del desarrollo moral, es de vital
relevancia mencionar a Piaget, porque es uno de los representantes de mayor
relevancia en las teorías evolutivas (Palomo, 1989). Kohlberg coincide con
Piaget en la idea de que el desarrollo moral se produce a través de una serie
de etapas por las que todo ser humano pasa en el mismo orden. Sin embargo, no
todos llegan al último nivel ya que, a diferencia de Piaget, Kohlberg cree que
esta evolución no está basada en el desarrollo cognitivo, sino que precisa de
un determinado nivel de desarrollo psicológico que no todos alcanzan (Carrillo,
1992).
Para Kohlberg el
concepto de desarrollo moral es la adquisición de normas y valores, lo que
supone una interiorización por parte de los niños de las normas sociales
durante su desarrollo (Palomo, 1989).
La teoría de
Kohlberg tiene conceptos importantes como son: el juicio moral, (proceso
cognitivo que ayuda a pensar sobre nuestros valores y nos permite ponerlos en
un orden jerárquico); o el sentido de justicia, que es relevante para Kohlberg
porque centra lo moral en este término y considera que evoluciona a través que
se interrelaciona con el medio (cortés, 2002).
Kohlberg trabaja con
cuentos interpretados por los alumnos y analiza el razonamiento del niño y no
la respuesta. Tras estos estudios, llega a la conclusión que el niño construye
sus propios valores morales y que el desarrollo moral no se lo enseña nadie.
Considera que la conducta moral no se da en determinadas ocasiones de la vida,
sino que es parte del proceso del pensamiento y que lo usamos para dar sentido
a los conflictos morales del día a día (Hersh citado en Palomo, 1989).
Hersh, Reimer y
Paolitto, (citado en Díaz- Serrano, 2015) opinan que los seis estadios del
juicio moral se sustentan cognitivamente a través de los estudios científicos
que desarrollan y asignan criterios a cada estadio.
Los niveles y
estadios son:
Primer nivel: Nivel,
pre-convencional, individualista y coercitivo. Aún no se entienden las normas
sociales convencionales, por lo que se respetan para evitar el castigo. Estadio
1: moral de la obediencia y del castigo. Estadio 2: satisfacción de
necesidades, personales y ajenas.
Segundo nivel: Nivel
convencional, social y razonable. Se somete a reglas y expectativas de la
sociedad y la autoridad, y las defiende. Estadio 3: relaciones interpersonales
buscan satisfacer las expectativas mutuas. Estadio 4: el respeto a la ley y al
orden, a la convivencia y a la conciencia.
Tercer nivel: Nivel
post-convencional, autónomo o de principios. Entiende y acepta normas que
apoyan unos principios morales. Estadio 5: moral del contrato social. Estadio
6: moral de principio éticos universales Linde y Quintana (citado en
Díaz-Serrano, 2015).
Palomo (1989) afirma
“que cada etapa es irreversible, situando a cada persona en un nivel de enfoque
de los problemas morales. Pre-convencional: antes de los 9 años, Convencional:
propio de los adolescentes y algunos adultos y Post-convencional: que alcanzan
pocos adultos”
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